La fuente de la vida

Parece que fue ayer y ya han pasado dos años desde que dejé de ver las sombras de la realidad reflejadas en la pared de la cueva… dos años en los que la vida ha ido poniendo las personas adecuadas en mi camino para ayudarme en esta empresa que es la vida…

Curiosamente hace año y medio vi la película “La fuente de la vida”. En ese momento me impulsó a ver que iba por el buen camino, pero yo aún estaba “en pañales” como suele decirse y por ello no conseguí sacarle todo su jugo.
El sábado pasado estuve con unos amigos, vimos una película y se hablo bastante de cine… hicimos una lista (muchas gracias, “secretarias”), entre las películas que hablamos estaba ésta. Suelo fijarme bastante en las señales, siempre están ahí si tienes los ojos lo suficientemente abiertos para verlas y el alma los suficientemente liberada de miedo como para dejarlas escapar como simples “coincidencias”, cuando las cosas te desconciertan, en ese mismo instante que te dices a ti mismo “¡qué coincidencia!” y a la vez notas esa extraña sensación de confusión en tu cuerpo: eso es que, en el fondo no es casualidad, sino “causalidad”. Curiosamente me había llegado días antes la película por otra vía, una recomendación dejada atrás en el tiempo por una de esas personas que me aportan algo en mi caminar, una luz surgida de la nada en un espacio digital. Así que ayer me decidí a verla de nuevo.
A veces, cuando no se tiene determinada información, es imposible ver. Creo que eso me pasó a mi con la película la primera vez. Mis amigos me dijeron que hay miles de interpretaciones sobre ella, no he querido leerlas aún, vamos con lo que a mi me ha sugerido. Quizás hoy busque en este inmenso mar de ceros y unos cómo la han interpretado otros porque la vida no es de un solo color, la LUZ está formada por múltiples colores, seguramente, me siga faltando información…

Para mi la película habla del sentido de la vida y del papel que juegan las almas gemelas y las almas compañeras.

Algunos datos que ayuden a comprender mi interpretación:

De las almas gemelas y compañeras…

Mucho se ha elucubrado con este tema y, está claro que pienso que nadie tiene la verdad absoluta. Pero así lo concibo yo: no me quiero extender mucho así que resumiré: existen dos tipos de almas en las relaciones vitales, las almas gemelas y las almas compañeras. Ambas suelen formar parte de nuestro círculo vital (otro día os hablo de lo que es para mi un círculo vital). Las almas compañeras aparecen a nuestro lado una y otra vez en nuestro caminar, a veces por un breve tiempo y otras por tiempos más prolongados o, durante toda la vida. Siempre te marcan y te proporcionan una enseñanza nueva.

El tema de las almas gemelas es algo más complicado: estamos acostumbrados a ver este tema  desde la perspectiva romántica, pero esto no tiene por qué ser necesariamente así. En este plano material de tercera dimensión, el espíritu se encuentra incompleto, se divide en dos partes, son las almas gemelas. La una sin la otra son y no son, se necesitan, se complementan, son diferentes pero iguales (yin y yan). No siempre encontraremos al alma gemela porque hay dos tipos de caminos que pueden elegir para completar su misión vital en esta vida tridimensional: una es reencarnarse a la vez (mismo espacio-tiempo) y encontrarse para poder evolucionar juntas, unas veces lo estarán y otras, debido a la enorme confusión que se experimenta cuando dos almas gemelas se reencuentran, se terminarán alejando con lo que si las almas gemelas, en su reencuentro, no son capaces de superar esa confusión, deberán repetir el ciclo. Otras veces una de las partes se reencarna, mientras que la otra se queda para guiarla en su camino, siempre va con su igual, pero en planos distintos, nunca se reencontrarán hasta que el cuerpo del alma reencarnada fallezca.

Sobre los mayas…

Tampoco me extenderé. No es una coincidencia que en esta historia aparezcan los mayas. Civilización rodeada de misterio donde las haya, por su conocimiento de los astros, de la vida, de las matemáticas, por su extraña desaparición, por las señales que nos dejaron y su legado… porque conocieron mucho antes que nuestros científicos (que lo han descubierto hace poco) lo que hay en el centro de la galaxia – ellos lo llamaban Hunab-ku -, y por miles de cosas más, pero quedémonos con esto porque del tema maya hay para llenar páginas y páginas…

Mis impresiones sobre la película…

Es una película cargada de simbolismos. Es, en si misma, puro símbolo.

Estamos abocados a repetir un mismo patrón una y otra vez hasta que las experiencias vividas y nuestro ser nos proporcionan el impulso necesario para vislumbrar el final de la historia (= el libro que escribe la chica): – “acábalo” dice la chica. –“no sé cómo” dice él. – “lo sabes, lo sabrás”. Y así es.

La pirámide oculta es una alegoría de lo que nos es ocultado al nacer, el sentido de la vida. Cuando lo alcances “vivirás eternamente”. Me quedo también con la mención al Génesis que hacen, dicen que cuando el hombre comió del árbol de la sabiduría fue expulsado del paraíso y le fue negado comer del árbol de la VIDA (entendida VIDA como vida eterna), nuevamente VIDA = árbol, MUERTE = pirámide (puerta de acceso al árbol de la sabiduría, puerta = muerte). La película nos muestra la muerte como un acto de creación, es la pirámide que oculta y da paso al árbol de la VIDA.

El hombre del árbol lleva tatuados en los brazos los distintos anillos que, al igual que los que tiene todo árbol en su  simbolizan los años que llevan reencarnándose juntos, aprendiendo juntos, por eso dice: – “tu tiras de mi a través del tiempo”.

El anillo simboliza la unión, el compromiso de las almas gemelas. Las tres historias (tres vidas distintas de las mismas almas gemelas) se entrelazan, con una misma historia, un mismo patrón comportamental por parte del hombre quien se afana tanto en las tres vidas al intentar protegerla que se olvida de lo verdaderamente importante. A veces nos fijamos tanto en el objetivo deseado que al final nos perdemos lo maravilloso del camino y eso nos lleva al sentimiento de pérdida.  En las tres vidas la dificultad está presente: el tumor de la chica, la enfermedad del árbol y el inquisidor, pero el hombre no se da cuenta de que no importa lo que haga para intentar cambiarlo porque eso es exactamente lo que tiene que pasar, y en su obsesión por alcanzar lo que desea lo pierde todo pues lejos de conseguirlo lo aleja más, no lo saborea, no lo vive. Él debía aprender la importancia de que no puede controlarlo todo, simplemente cuando se deja fluir vuela libre y las almas se funden en una sola. Juntas son, por fin, pura energía. Asimismo, cuando supera el miedo (que siempre paraliza la acción) y llega la aceptación, entonces alcanza la VIDA.

Me quedo con el final, durante toda la película él se empeña en repetirle en cada una de las vidas a su chica: – “todo va a ir bien”, pero cuando por fin se libera es cuando es capaz de asegurar sin miedos: – “todo va bien”.

Muy bonita, me ha encantado volver a verla. Supongo que cada uno la interpretará a su manera, es de esas películas que dejan mucho a la imaginación… o no…

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1 comentario

  1. redundancia said,

    octubre 8, 2008 a 3:38 pm

    “A veces nos fijamos tanto en el objetivo deseado que al final nos perdemos lo maravilloso del camino”, me quedo con esta parte, creo que es muy cierto y yo peco de ello muchas veces 😛


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